Crónicas carnívoras. A la parrilla sabe mejor… pero sin parrilla!!!

Cuando escribo esto son las 11:30 de la noche de un día lleno de momentazos.

Hoy ha sido el final de la Ternera-Aventura y ha sido el día del despiece y de lo que he acabado llamando entre los que formábamos el grupo, la “master class”. Jiji… en fin, una pequeña licencia derivada de la emoción de los días previos.

Todo empezaba a las 8:30 de la mañana… y hoy es Domingo!!!… no eran horas, se mire como se mire, para hacer currar a Carlos despiezando un pedazo de toro de 326 kg (una vez abierto en canal). Todito para él.

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Y la mañana empieza intentando quitarme los nervios de encima preguntándole a Carlos cómo está la carne, qué pinta le parece que tiene y si, a pesar de ser un animal de 5 años criado en el monte, el tiempo de maduración ha sido el justo, ni mucho ni poco, y he calculado bien… “el color es perfecto”, “tiene un corte muy bueno y ha ablandado lo justo”… uf… respiro. Quieras que no, supone una responsabilidad aunque todos los participantes conozcan de la dificultad de la operación.

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Y luego a currar y a disfrutar del pedazo de grupo que hemos hecho. Fantástico es poco. Todos ayudando y poniéndolo todo tremendamente fácil para embolsar y clasificar todo a fin de realizar los lotes lo más justos posibles para que el reparto fuera cómodo. Me entraban ganas de darles besos a todos, qué queréis que os diga.

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Y, tras 7 horas de curro en la carnicería, corriendo todos para casa a comer que hay mucho que cocinar de tarde!!!!! Éste fue el plan. Un poquito lo que fue surgiendo.

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Y, si os parece, iremos comentando estos días todas y cada una de las recetas que fuimos haciendo durante toda la tarde. Así que empezaremos con una que moló mucho: “Hamburguesa a la barbacoa sabe mejor (como el anuncio del Burger King), pero sin barbacoa” (y muchísimo, pero que muchísimo más buena que la del Burger Kig).

Necesitamos:

Carne… en fin… cómo os comentaría las especificaciones técnicas de la carne… dejémoslo en “picada”…

Sal… debe ser la primera vez que pongo la palabra “sal” en el blog… pero hoy había que adaptarse a los gustos de los demás.

Romero.

Aceite.

Y fuego.

Bueno… hoy nos lo hemos currado un poquito más que habitualmente con alguna técnica más de cocina, así que voy a ir contándooslas más o menos todas. Vamos a intentar hacer la hamburguesa perfecta… o, al menos, una hamburguesa tan friki tan friki que mole hacerla simplemente por lo friki que es.

La carne ya la teníamos picada (deferencia de Carlos el carnicero). Pero una hamburguesa 10 empieza por una carne 10 (la nuestra era 11… pero servía igual…jeje) y de una zona 10 como el solomillo u otra zona con una buena cantidad de grasa entreverada, con la que tirar de un cuchillo bien afilado para picar nosotros mismos la carne en trocitos pequeños como de medio centímetro.

Si este fuera el caso y le diéramos al cuchillo, tenemos que salar la carne sí o sí para que la sal y las reacciones que genera en ella, actuaran como aglomerante y la hamburguesa no se rompiera.

Nosotros ya teníamos la carne picada, que tiende a quedarse junta mucho más fácilmente, pero, necesidades del guión, ahí me tenéis pulverizando sal Maldon (una cosa es usar sal y otra tener que comerse los antiaglomerantes con los que viene de serie la sal normal).

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Y nos curramos nuestra hamburguesa. Gordita para que por dentro quede poco hecha. Y con un pequeño truco añadido y que no se ve en las fotos: una vez dada la forma, presiona con el dedo en el centro, como si fueras a hacerle un agujero pero llegando sólo hasta la mitad del grosor de la carne. Esto permitirá que la zona central se haga mucho mejor y la cocción de toda la hamburguesa sea mucho más uniforme.

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Truco aparte, la ponemos en una sartén bien caliente con una pizca de aceite o de la propia grasa del animal, salvo que la hagamos, como os comentaba, de una pieza con bastante grasa entreverada.

Cuánto tiempo??? Dependerá del grosor y del punto que queramos darle.

Le damos la vuelta y, con una superficie plana (como una espumadera), le damos un golpe seco para ajustarla a la sartén, pero sin que tienda a romperse, algo que sucedería si la apretáramos.

Otro ratito por el otro lado.

Y la sacamos del fuego. Ahora llega lo chulo: el “momento fuego”. Vamos a ahumar la carne. Para ello, inventaros algo parecido a lo mío. Un recipiente que podamos cerrar y en el que tener dos zonas, una para quemar algo y otra para poner la hamburguesa encima de una rejilla. En mi caso un wok con tapa donde coloco un recipiente ancho sobre el que coloco unos palillos de brocheta que me hacen de soporte a la hamburguesa, y un recipiente pequeño en el que quemo romero seco.SONY DSC

Ya veis cómo va. Ojito con no quemar la casa!!! Jeje… bueno… es difícil quemar la casa con un manojo de romero…

Total, que le das fuego y lo tapas durante un minuto más o menos.

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Resultado… jeje… les preguntáis a los que fueron que a mí me da la risa… jeje. Cuando en el blog califico algo de “bestial” o algún adjetivo por el estilo, me refiero a cosas así, de esas que molan mucho mucho mucho y que sorprenden un montón. Apostaría a que todos van a hacerla en casa… y ese era el objetivo… bien!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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4 comentarios en “Crónicas carnívoras. A la parrilla sabe mejor… pero sin parrilla!!!

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