Deporte, emociones, ayunos y otras gaitas. 1

Ya ves que el blog tiene una dinámica distinta y una apariencia igualmente diferente, con una parte algo más estática bastante ordenada en la que puedes encontrar recetas, artículos básicos… y un apartado especialmente dedicado a las cuestiones deportivas. Bueno, pues hoy me apetece hablar de esto último (curraros vuestro propio blog… esto de hablar de lo que le da a uno la gana te ahorra mucho dinero en psicoanálisis!!!!)

Resulta que si entras en la sección de “Deporte” verás que lo relaciono de manera directa con el mundo de las emociones y las motivaciones, incluso que divago sobre la convivencia entre todo ello. Bueno, pues déjame que sigamos un poco más por ahí y démosle una perspectiva evolucionista al asunto de la actividad física, del movimiento.

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¿Necesitamos movernos? Sí, de ello dependen muchas otras funciones ynuestro cuerpo está estructuralmente orientado claramente hacia el movimiento, no sólo interno (visceral por ejemplo) sino externo (sistema musculoesquelético). La pregunta más bien sería ¿cuánto necesitamos movernos?

Si lo analizamos desde un punto de vista energético, cuanto menos nos movamos, mejor. No merece la pena ir malgastando energías que nos pueden salvar la vida en un momento dado. Una vez saciada nuestra hambre y nuestras necesidades de procreación, mejor guardar para cuando no haya.

Sin embargo, en situaciones de abundancia corremos el riesgo de estancarnos y no ser capaces de adaptarnos rápidamente a un cambio en nuestro medio o no tener la facilidad suficiente para “salir corriendo” en caso de peligro, el otro gran motivo que nos lleva al movimiento.

Supongo por ello que de un modo u otro (hoy no me voy a meter en temas de hormonas…) nuestro cuerpo nos premia cuando nos movemos.

Podríamos hablar entonces de un movimiento motivado por necesidades básicas (comer, huir, reproducción) y de un movimiento de mantenimiento que realizamos a cambio de una situación placentera. Dos motivos. Y dos situaciones con las que podemos jugar y en las que seguir enredando la cabeza entre carrerilla y carrerilla…

Porque se me ocurre que de aquí podemos sacar dos ideas fundamentales. Una sobre la actividad física en ayunas y otra sobre la importancia de las motivaciones a la hora de hacer deporte.

Vamos con la primera. Parece evidente que el motivo fundamental y que generaría la mayor cantidad de movimiento e incluso una mayor ventaja evolutiva, sería la búsqueda de alimento y las capacidades para huir o enfrentarse, las primeras fundamentalmente en ayunas, y las segundas prioritariamente en ayunas en momentos de carestía y algo más al contrario en épocas de abundancia. Mientras, los movimientos de mantenimiento estarían más orientados a cualquier momento menos en los momentos de ayunos prolongados.

… bien… y todo este rollo ¿para qué? Pues para entender la necesidad real de hacer actividad física en ayunas. Pero… ¿de manera exclusiva? En absoluto. Pero sí como una tendencia clara y más importante cuantas más comidas realices a lo largo del día. Me explico: si tiendes a comer 3 veces al día o incluso más el ejercicio en ayunas lo considero imprescindible. Fíjate que, durante el resto del día, casi en todo momento estás “trabajando” con el metabolismo de los azúcares. Así que fomenta todo lo que puedas el de las grasas dándole caña sin haber comido nada en las últimas 4 horas (al menos).

Si por el contrario tiendes a comer 1 vez al día, las necesidades de hacer esa organización ejercicio-comidas no resulta tan importante, aunque en la práctica será raro que, comiendo tan pocas veces, el momento de hacer deporte te coincida justo después!

Pero seguro que te has fijado en una circunstancia: en las épocas de abundancia en las que podríamos comer un montón de veces al día (digamos las tan traídas 5 veces) también serían los momentos en los que nuestro cuerpo no realizaría actividades en ayunas. Y sin embargo en los momentos en los que conseguir algo para llevar a la boca no fuera tarea fácil, sí que moverse con el estómago vacío sería la solución. Tal vez la decisión final que deberíamos tomar actualmente no sea si entreno en ayunas o no, sino cuántas veces comeré a lo largo del día y en función de ello si entreno con el estómago lleno o vacío. O si establezco variaciones de un día a otro…

Ya ves que el entrenamiento en ayunas podría tener muchas ventajas, pero sólo una visión simplista de la situación lo situaría como la única forma de funcionar. No cometamos el error de movernos del todo al nada, de no entender el deporte sin haber comido el consiguiente plato de pasta 2 horas antes, a correr una ultra trail de montaña sin probar bocado.

Tienes la capacidad para hacer deporte en ayunas. Explórala y poténciala. Pero también la de moverte después de comer (aunque con una perspectiva evolutiva y desde un punto de vista de la comodidad, no con grandes intensidades).

Y no olvides entender el deporte como un integrante más de tu vida, siendo éste modelado y modulado por los distintos hábitos del resto del día.

Consejo del día: Ten un hijo (y juega con él). No entienden de horarios.

Y ya sólo queda disertar sobre el asunto de las motivaciones para hacer deporte… esto si te parece para la próxima entrada!!!!!

…por cierto… qué movimientos serían más importantes, los de huida, los de lucha o los de búsqueda de alimentos???? Agilidad y velocidad (huída), fuerza (lucha) o resistencia y/o agilidad y/o velocidad y/o fuerza (búsqueda de alimentos, según de qué alimento habláramos)????

Si la entrada te ha gustado, compártela!!! Seguro que a alguien más como tú le gusta!!!

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12 comentarios en “Deporte, emociones, ayunos y otras gaitas. 1

  1. Experiencia personal que he estrenado este “curso” (llevo casi un mes con ella):

    Levantarse, tomar un café a prueba de balas y al gym: 4 días.

    Levantarse, café y entrenar elasticidad: 1 día.

    Levantarse, café ya a entrenar sprints (8): 1 día.

    Levantarse, café y desayunar dos horas después con un para de huevos fritos y un poco de aguacate, y fruta: 1 día.

    Y de momento, creo que me va fenomenal. He recuperado en un mes la forma de antes del verano, incluso más fuerte.

    AH! y 2 ayunos de 24 horas a la semana. Ya sabes….lucho con el colesterol.

    Un abrazo.

    Paco.

  2. Leyendo el artículo me vienen a la cabeza dos dudas:
    No sé si es por repetición de esquemas familiares, reproducción de modelos sociales o yo que sé tiendo a dar 5 comidas a mi hijo de dos años, ya sabes desayuno, mediamañana, comida, merienda, cena (dos de ellas solo fruta). mi marido siempre me dice que es un error, pero me sale asi, me podrías dar una justificación para seguir haciéndolo o no.
    La siguiente duda, mi actividad física ha caido en picado desde que me quedé embarazada. Ahora mismo no encuentro momento para hacer ejercicio que no sea “hacer la casa” y jugar con mi hijo. Pero desde que estoy haciendo PNI estoy perdiendo peso lentamente pero sin pausa, esa perdida de peso al principio me alegró ( me sobraban unos kilitos) pero ahora no sé como pararla, y me empieza a preocupar, me siento bien y con energía ( la que se puede esperar de una currela y madre lactante con pocas hora de sueño), crees que frenaría esta perdida con deporte?, es por no hacer ejercicio por lo que no paro de adelgazar? Muchas gracias.

    • Hola!!!!
      Bueno, vamos por partes. Lo de tu hijo… tema complejo. Mira, al final creo que tenemos que respetarnos, fijarnos en lo que nos sienta bien y mal y hacer caso a nuestras necesidades, aunque entendiendo que éstas en algunos momentos pueden tener algo de trasfondo… leer ahí nos va a venir de coña. Total, que creo que lo mejor que puedes hacer es fijarte en cuántas veces necesita comer tu hijo y adaptarte a ello. Pero ojo, para un crío de esa edad la comida puede ser mucho más que alimento… son muchas emociones.
      Uf. lo de la pérdida de peso. Influyen muchas cosas. Desde el cómo comías antes a cómo estas comiendo ahora exactamente. Habría también que saber realmente cómo estás… de cualquier modo, el deporte (tener un hijo y jugar con él… pero jugar en serio!!! que el marque el ritmo!!!! es un deporte de primera) siempre es una buena idea y puede regular muchas funciones corporales. Es una pena que un blog no dé para más. Pero hormonalmente empezar a hacer deporte tiende a equilibrar las ganancias-pérdidas de peso y adaptarlas a tu gasto energético más que a tu “buena” alimentación.

  3. Para mí el ejercicio en ayunas es imprescindible y un fijo en mi rutina diaria, por un lado por cuestiones de horario y por otro por sensaciones. Lo que es evidente es que estamos adaptados y nuestro cuerpo está preparado, y es más, espera que nos movamos en ayunas (no hay más que estudiar los picos de diferentes hormonas que se producen por la mañana para promover la obtención de energía y ponernos en marcha). Existe la idea de que somos como coches y tenemos que repostar por las mañanas antes de empezar a movernos, pero el caso es que el cuerpo humano es mucho más complejo, guarda sus reservas para cuando le haga falta utilizarlas e intenta ahorrar en la medida de lo posible empleando diversas fuentes de energía y primando unas sobre otras según las circunstancias.
    Para mí la costumbre de meterse un desayuno “como un rey” nada más levantarse va contra natura, y de hecho pienso que en muchos casos puede favorecer el inicio de una montaña rusa en de hipoglucemias durante toda la mañana con los consiguientes antojos por comer dulces y comida basura… vamos, que me parece una buena idea coger la costumbre de empezar el día moviéndonos y dejar el momento de comer para un poco más tarde… o si no puede ser al menos movernos en ayunas en algún momento del día o de la semana.

    Un saludo!

    • Sí, Iago, creo que es la mejor orientación. Si los turnos de trabajo lo permiten, los hábitos, los hijos… creo que es un plan ideal. Te despiertas, empiezas a funcionar y te vas a hacer deporte. Y luego ya hablaremos de comer…
      Saludo!!!!

  4. Excelente entrada Carlos, dá gusto el cambio 🙂 🙂 🙂
    Creo que otra ventaja de hacer deporte, moverse, entrenar, etc por las mañanas es que el resto del día tienes la satisfacción del deber cumplido ( Aunque no se lo tome como obligación ).
    En cambio si lo dejamos para última hora estaremos preocupados por si nos alcanzará el tiempo, si tendremos energías suficientes, y con la sensación de tener algo pendiente.
    Saludos a todos.

  5. Algo más, extraído del blog Yocomosapiens. Su autora participó del Summit Paleo ( |° Congreso europeo sobre la vida paleo ). Y entre las conclusiones me gustó esta:
    ” Estamos hechos para salir a cazar con la barriga vacía cuando no teníamos comida y luego comer. No al revés. Con el estómago vacío segregamos dopamina, lo que nos impulsa a movernos sin que nos suponga un esfuerzo. Después de comer baja la dopamina y sube la serotonina, hormona del bienestar. Es absurdo hacer ejercicio con el estómago llego, nuestro cerebro no lo entiende.
    Si lo hacen así todos los animales “

    • Hola Ric…
      precisamente en la segunda parte del artículo hablo alguna cosa sobre el tema de la dopamina. Verás que lo amplio un poquito más, porque visto solo de esa forma es un poquito demasiado simplista.
      Gracias!!!!!!!!!!!!

  6. Sip Carlos, es muy simplista. Sólo lo puse como un pequeñisimo aporte para que los legos entendamos algo más.
    Se espera con ansias la 2° parte.
    Abrazo.

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