Sistema digestivo. Estómago, acidez, protectores y otras gaitas.

Empezamos el serial “sistema digestivo”!!! Y lo hacemos con tu estómago.

Me parece que en todo este recopilatorio sobre el sistema digestivo vamos a empezar de la misma forma, puntualizando todas esas cosas que consideramos normales y que no lo son en absoluto. A saber:

No es ni medio normal tener ardor de estómago. Nunca. Punto pelota. Ni una vez al año. Ni con comidas grasas, ni picantes, ni con alcohol (alguna vez ya hemos hablado de esto), ni con café (… no recuerdo si de esto ya lo hemos hecho… queda pendiente!!!), ni si comes rápido, ni si comes de pie, ni cuando comes fuera de casa (aquí el tema de las calidades, sobre todo de los aceites, tiene mucha tela que cortar).

Ni por supuesto reflujo en ninguna circunstancia: con bebidas gaseosas (ya no pienso en cocacolas y semejantes… venga, quedémonos con aguas carbonatadas), ni si echas la siesta, ni siquiera si tienes que hacer alguna actividad física-deportiva después de haber comido.

Y tampoco es ni medio normal tener que tomarse un omeprazol al día (sólo están recomendados para el tratamiento de patologías digestivas claras -fundamentalmente las ulcerosas- o en la prevención de las úlceras derivadas del tratamiento con antinflamatorios no esteroideos -aspirina, ibuprofeno, paracetamol- en pacientes de tercera edad o con patología digestiva clara previa) ni un almax cuando sales a cenar fuera de casa. Vamos, que por ponértelo claro, si nunca has tenido problemas de úlceras (o digestivos graves) olvídate de ellos.

La situación normal es, sencillamente, comer y listo. Sin más, sin añadido ninguno.

Y para lograr llegar a esto lo primero que has de hacer es dejar de irritar tu sistema digestivo. Por ejemplo, eliminando totalmente los aditivos (sea cual sea) de todo lo que te comes, al menos aquellos que puedas leer en las etiquetas. O, para seguir, analizando cada alimento para quedarte con los que tengan menos elaboraciones, como la leche y sus derivados o el trigo y los suyos. Vamos, dieta páleo a saco. Pero en condiciones… no te pases a la chorrada páleo de lo cocino todo con coco: leche de coco, grasa de coco… y me dedico a abrir botes con sustancias del coco de orígenes dudosos y con aditivos a montones. O le doy a los huevos a todas horas pero siguen siendo del número 3. (Un día que me encuentre un poco beligerante prepararé una entrada de las páleo-chorradas. Al menos de las que a mí me lo parecen, claro).

Puede que sólo comiendo bien el asunto ya se ponga muy muy en orden.

Si no fuera así, tendrías que tomártelo más en serio (un fisioterapeuta y osteópata visceral te vendría al pelo, o una consulta a tu médico de familia confiando en que la solución vaya más allá de arrojarte al foso del protector de estómago) e ir buscando soluciones de otro modo. Primero identificando qué es lo que te impide empezar bien las digestiones, empezando por la gestión (y digestión) del estrés, factor importante como pocos. Da igual lo sanísimo que comas (… bueno… no da igual, pero vaya…) que si los nervios pueden contigo el proceso digestivo se va a ver afectado casi seguro. La solución… pues primero darse cuenta, para después poder hacer paréntesis en medio del estrés a la hora de las comidas, por lo menos.

Pero ésta no es una solución fantástica. Tal vez, aparte de pedir ayuda especializada, una opción más útil y rápida sea organizar mejor las comidas en lo referente a cuántas veces comes al día y cuánta cantidad. Has de fijarte en cuál de los dos puede ser tu problema.

Y aquí topamos con el ayuno intermitente. ¿Ayuno intermitente siempre? Ni de coña. Puede que sea fantástico desde muchos puntos de vista, pero si afecta negativamente a cómo haces las digestiones… tururú. Imagínate que comes una sola vez al día y además tienes una vida deportiva intensa. En este caso, necesitarás meterte entre pecho y espalda una cantidad importante de comida y bastante variada en cuanto a componentes, lo que dificulta su digestión… añádele un poquito de estrés por el curro, los hijos y sacar tiempo para una tirada larga en la bici, y ya lo tienes: dispepsia (qué bonito queda el término técnico…). Dispepsia hoy, dispepsia mañana y dispepsia pasado. Ya lo tenemos, un cuadro guapo.

Así que fíjate. Tal vez para ti lo más útil sea disminuir la cantidad de comida que estás ingiriendo cada vez y hacerlo varias veces al día (tal vez no en 5, claro…)

O tal vez dejar reposar el estómago y hacerte esos intermitent fasting pero buscando ese beneficio digestivo… Tendrás que fijarte por dónde van los tiros en tu caso.

Otro tema es el asunto Omeprazol si es que lo estás tomando. Aquí la estadística es muy clara y la pregunta que has de hacerte es si realmente debes tomarlo. Y las situaciones en las que realmente podría tener cabida ya las hemos contado arriba. Si no estás dentro de ellas, plantéate por qué pareces necesitarlo, cuál es el problema que pretende solucionar, y busca otras soluciones unas cuantas líneas atrás (estrés, número de comidas, cantidad de alimento) para ponerlo todo en orden y pedir cita con tu médico de familia para que valore la posibilidad de reducir o eliminar la medicación.

Y ya para acabar, situaciones patológicas. Aquí el asunto se complica un poquito más, pero todo lo dicho hasta ahora mismo tiene cabida. De hecho, con más motivo deberías organizar lo que te comes, cómo te lo comes, cada cuánto te lo comes y en qué cantidad, además de la conveniencia o no de volver a tratar la situación en cuanto a tratamientos farmacológicos o de otro tipo.

Bueno… si has llegado hasta aquí es que te ha interesado bastante!!! Compártelo, seguro que a alguien más le interesará. En unos días… más!!!! Lo siguiente, principio del intestino grueso: el duodeno y nuestras digestiones pesadas (y no, no es normal no cenar por haber hecho una comida copiosa… ni despertar con sensación de estar aun haciendo la digestión)

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6 comentarios en “Sistema digestivo. Estómago, acidez, protectores y otras gaitas.

  1. Muy interesante Carlos! Me encanta la nueva trayectoria que esta teniendo el blog! Me gustaría que hablaras de las paleochorradas…hay tantas vertientes de paleo, que uno ya no sabe por donde ir… Me gustaría escuchar tu opinión al respecto. Un saludo

    • Lo prometo, tío. Te lo aseguro.
      De hecho, ya me he cortado muchas veces.
      No tengo espíritu beligerante, la verdad, y por eso no me he puesto. Y también porque de algún modo, decir lo que me parece una chorrada es decir que lo que yo pienso es lo más de lo más… y, sencillamente, no estoy convencido ni de lo que digo!!!!
      Pero fijo fijo que un día me pongo.
      Gracias por los ánimos. jeje

  2. En mi país tenemos una frase futbolera que dice ” Equipo que gana no se toca “.
    Si mi dieta está dando resultado, creo que no debería cambiarla.
    Me refiero a lo que dices sobre sólo cenar y ayuno intermitente. Llevo casi un mes y bajé varios kilos rebeldes, estoy muy cerca de mi peso ideal y me siento como nunca.
    Igual está clara tu explicación. No sirve sólo en caso que nos afecte negativamente.
    Espero ansioso la continuación.
    Muchas gracias Carlos.

    • Gracias Ric.
      No nos olvidemos que esto no es sólo filosofía… que está muy bien. Esto trata sobre salud… y no sobre la de la humanidad, que no deja de ser filosofar. Se trata de la nuestra… que carajo!!!! de la tuya!!!!… y ni siquiera!!!! de la mía!!!!! Lo demás importa tres narices!!!!! Si yo no estoy bien, ya se puede ir al carajo todo!!!!
      Pues eso. Que esto va de salud. De la de uno. Y sobre eso, sabes tú más que nadie. Yo solo abro nuevos enfoques… o tal vez viejos enfoques… no sé…
      Abrazo!!!

  3. Creo que el estrés es el gran olvidado en esta ecuación. Yo lo noto mucho, cuando ando agobiado, preocupado, apurado… las digestiones no son las mismas y se complican sobremanera…
    Muy bueno el artículo, es increíble la cantidad de anormalidades en nuestro cuerpo que acabamos aceptando como normales por culpa de unos hábitos de vida pésimos…

    Un saludo!!

    • Gracias Iago.
      El gran olvidado.
      Y nos dedicamos a tratar estómagos (yo mismo en mis pacientes) estresados. con la esperanza de que tratando patologías el estrés mejore… en fin, complejo.
      Gracias de nuevo.
      Abrazo!!!!

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