6ª parte. “Pienso* para humanos”. (*del verbo pensar).

Calidad y variedad.

Entras en el supermercado y contemplas ante ti una variedad inmensa de productos. Situación que, si te pones a analizar, no es en absoluto así puesto que algunos productos como el trigo, los lácteos o las margarinas (aceites vegetales hidrogenados) se encuentran presentes en muchísimas presentaciones. Pero, de cualquier forma, una oferta espectacular. Montones de frutas y verduras, estemos o no en temporada de ellas, de cereales, legumbres, carnes, pescados… Mucha más variedad día a día de la que disfrutaban tus abuelos. Pero siempre la misma, con Sigue leyendo

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Parte 5. “Pienso* para humanos” (*del verbo pensar).

Una mirada más allá de nuestros abuelos.

Y el problema radica en que la alimentación de tus abuelos, si bien mucho mejor que la nuestra en cuanto a la calidad de sus productos por ser previa a la actual industrialización de nuestros alimentos, tampoco es que fuera fantástica en tanto que adolecía de los fracasos de la alimentación posterior al otro gran cambio, la aparición de la agricultura.
Por eso debemos echar la vista bastante más atrás.
Verduras, hortalizas, tubérculos, frutas, frutos secos, carne, pescado, marisco, huevos, miel, setas, agua… han estado presentes de modo más o menos constante y en cantidades importantes a lo largo de nuestra evolución. Pero no podemos decir lo mismo de las legumbres, cereales o lácteos, fundamentalmente en cuanto a la cantidad, puramente testimonial en muchos momentos. Y qué contarte del azúcar, las Sigue leyendo

Parte 4. “Pienso* para humanos” (del verbo pensar). 

(Te pongo en antecedentes. Decíamos que debíamos pensar en nosotros mismos como pertenecientes a una especie -humana-, como individuos de una comunidad y como individuos únicos. Bien. Pues ahí van las dos últimas)
Como individuo de una comunidad determinada. 
Sí. Eres un humano. Pero no todos los humanos son iguales. Para empezar, no todas las comunidades de humanos viven igual, comen lo mismo, hacen la misma cantidad Sigue leyendo

“Pienso* para humanos” (*del verbo pensar). Parte 2. 

¿Y el ser humano?

Aquí la cosa se complica un poco. Mientras que el hábitat de los delfines y con él su acceso a uno u otro tipo de comida ha ido cambiando progresivamente y esto nos permite llegar a conclusiones más o menos fáciles y con mucha pinta de ser acertadas, en el caso de los humanos la cosa no ha sido así y, considerando al género homo desde hace 2,4 millones de años, observamos cómo a partir de la agricultura y la ganadería, hace 8.000 años, se ha modificado radicalmente nuestra forma de alimentación pasando de ser cazadores-recolectores a basar nuestra alimentación en productos agrícolas a base de semillas y productos derivados de la domesticación de los animales, como los lácteos.

Y haz la cuenta. 8.000 años parecen muchos, pero son un suspiro evolutivamente hablando si los comparamos con los 2.400.000 años. 3 cifras más… nada menos. Un 0,33%.

Y, desde hace muchísimo menos tiempo, apenas unas decenas de Sigue leyendo